.

Responsabilidad social. Si

      Responsabilidad social, no es un nuevo silogismo, pretexto político de campaña para adornar su vocabulario  ya bien rebuscado de los perspicaces hombres de la patria como  ecología,  tema de moda que como caballito de batalla retoman los líderes lingüistas, que con su parla siguen engañando a incautos  electores que se dejan cautivar con la defensa de los recursos  de todos y de nadie, pues es poco lo que hacemos por ellos, empezando desde nuestras casas, donde inicia la responsabilidad social, de cada uno de nosotros, educándonos a no vaciar cuanto desecho aparece de nuestra alacena, y quehaceres  domésticos como  bolsas, plásticos,  vidrios, cabellos, fibras, arena, residuos químicos de fármacos que nos sobran, y qué decir de los talleres y fabricas, que depositando pinturas, disolventes, compuestos aceitosos, combustibles, todo coctel de insumos, y mezclas de todo nivel, hacen  como receptores de las cloacas citadinas, todo un sedimento mortal a las especies, no solo acuática, sino de todo tipo de ganados aves especies y el mismo ser humano.

Quien emprende el des aprender, las malas costumbres de vaciar todo cuanto sale de nuestras casas, a las alcantarillas y sifones, como único recurso de deshacernos de los desperdicios orgánicos  y de todo tipo, con la creencia que el rio, la  quebrada, desaparece por obra de magia todo cuanto allí depositemos.  Que no decir de escombros, sobrantes de construcción, basuras no orgánicas, de difícil eliminación, por efecto natural  y a corto plazo, pues teniendo en cuanta los desechos sintéticos, elaborados de materiales provenientes de materias primas fósiles, que prolongan su destrucción, por décadas.

Responsabilidad social, de todo ser que piense, que el planeta se fatigo de nuestros malos habitaos, y por ello busca auto regularse para desinfectarse de toda contaminación y mal trato que ha recibido, a lo largo de los siglos por quien sin agradecerle a la madre naturaleza su hospitalidad, y generosidad, a nuestros congéneres y si hacemos algo, a nuestros herederos, para poder preservar el planeta, su vida y su estar en armonía con el ecosistema.

Merece una campaña agresiva, de premiar a la industria y toda empresa que desempeñándose con formulas amigables con el medio ambiente, tengamos preferencia de consumir sus productos, y exaltando sus campañas como referencia de buena convivencia con el entorno, favoreciendo así todo esfuerzo de imprimir un serio compromiso general de todo lo consenciente a permitir que el planeta se regule así mismo y nos brinde un vivir mejor. Con responsabilidad global.

Aunque es un tema recurrente en los últimos tiempos la mención del cambio climático y la afectación atmosférica y todas sus consecuencias, satura las publicaciones recientes. Apenas se publica nada sobre la adaptación de patrones de convivencia,  control de enfermedades impacto socioeconómico y devastación de grandes masas poblacionales seguridad alimentaria, con el ya escasa confirmación del tiempo atmosférico para cultivos y sequias o grandes inundaciones. Es el tema de moda y... es lo que predomina. No obstante acabo de encontrar un artículo, que aún se encuentra en revisión, que es completo en información y resume claramente las distintas implicaciones del proceso climático. Está elaborado por una seria revisión bibliográfica y académica y pone de manifiesto las carencias en el conocimiento y más aun el desconocimiento o falta de compromiso, de las potencias ya bien afectadas por los efectos como son tornados, huracanes deshielo de los casquetes polares, desajuste en el los periodos de tiempo climático, chubascos con precipitaciones sin precedentes, veranos prolongados con las consecuencias de quemas de grandes masas de bosques y cultivos, de lo que ellos eluden como responsabilidad social, para con el globo terráqueo, pero que con su cuota, de irresponsabilidad, con la contaminación, emisiones de gases que producen el efecto de invernadero en la atmosfera planetaria, la conocida combinación de elementos químicos como detergentes, micelas indestructibles, polímeros monómeros, y fibras de vidrio, gases de emisión carbonatados, etanos  metanos, gases carbónicos de sus chimeneas y autos, detonaciones de ojivas nucleares con su efecto de por vida de las irradiaciones letales, y que para ellos es más costosa poner en marcha planes de restricción  de las causas que han provocado el desajuste del sistema global. Es un asunto que permite de por si conjeturas y muchas especulaciones, de los beneficios económicos  con las cuantiosas sumas que se manejan en reparación de calamidades, con las sonadas ventajas de partidas astronómicas  que les da el manejo político, con la calamidad manifiesta, sin los rigores de control de partidas presupuestales para dichos efectos. No obstante vemos el afán de reunirse el grupo de los veinte,  el de los ocho, la comisión de temas de seguridad  de la ONU, y cuanto organismo existe para que en medio de cocteles y afectuosos saludos posponen la iniciación de verdaderas formulas para iniciar la restitución y puesta en marcha de verdaderos formulas para evitar la destrucción de nuestra morada terrenal.

De Jesús Gerardo Calderón